Aconitum napelus

Aconitum napelus: Materia médica de Vijnovsky (Aconitum Napellus; Capucha de monje) Mentales Generales Deseos y Aversiones Particulares Complementarios Coffea y Sulphur (es el crónico de Aconitum).
Aconitum napelus

Aconitum napelus: Materia médica de Lathoud Aconitum napellus, o aconit napel, o capuchon, madriette o carro de venus, planta vivaz de la familia de las Ranunculáceas, crece en toda Europa, especialmente en países montañosos: Francia, Suiza, Alemania, Alpes, Jura, Vosgos, en estado salvaje. En los jardines se suele cultivar también como planta ornamental. El segundo nombre, napellus, le viene por la forma de su raíz, que semeja un pequeño nabo. Se prepara la tintura madre con la planta entera, recogida hacia el fin de su floración (en Europa, en agosto). Además de las sustancias comunes a todos los vegetales, a saber: almidón, goma, cera, clorofila, materias albuminoideas, grasas, resinosas, el acónito contiene algunos alcaloides a los cuales debería sus principales propiedades. Estos alcaloides son la aconitina y la napellina. Acción general del medicamento “El acónito posee una inmensa esfera de acción que involucra gran número de estados mórbidos, pero el remedio no les conviene sino en un instante especial de su evolución porque su acción no ofrece un desarrollo continuo de efectos que se pueda comparar a una enfermedad completa”. (Espanet). Su mayor acción consiste en una exageración de la actividad arterial, una marcada hiperhemia sanguínea, que se traduce en agitación psíquica y mental y gran ansiedad. Es el medicamento que mejor se adapta al elemento inflamatorio, al elemento fluxión sanguínea, a la hiperhemia arterial; es el ANTIFLOGÍSTICO por excelencia (se le ha llamado “lanceta homeopática”), pero que no conviene sino en el PERÍODO DE FORMACIÓN DE ESE ESTADO, pues una vez localizada la congestión ya no es el remedio indicado, dado que ha tenido lugar o bien un trabajo de hepatización, de transudación o una alteración cualquiera de los tejidos (Espanet). Afecta igualmente los nervios sensitivos, en cuya esfera produce HORMIGUEOS, picazones, seguidos de ADORMECIMIENTO. Estudiando sus características, veremos que es el gran remedio del dolor. El medicamento actúa de igual modo de una manera marcada sobre los nervios MOTORES. “No produce parálisis, pero sí ESPASMOS casi siempre de CARÁCTER TÓNICO. En el envenenamiento por acónito, el trismus es un síntoma común; además el enfermo se queja a menudo de otros síntomas que indican la prescripción de acónito, como constricción en la garganta, calambres y otros síntomas locales (En algunas intoxicaciones aconíticas puede encontrarse, cuando son agudas y violentas, un estado de opistótonos completo cuyo estado pseudotetánico puede ser verificado casi solamente por la estricnina). “Conviene además notar sobre todo la acción de acónito sobre los NERVIOS VASO MOTORES en cuya esfera se encuentra una influencia excitante igual que en los demás centros músculo-motores. Es principalmente por esta acción sobre los nervios vaso motores que se explica su homeopaticidad en la fiebre asténica y los otros síntomas hiperhémicos tan característicos del remedio, y que también los cura, recordando fielmente su empleo en las experimentaciones. (Hughes). Características Constitución y tipo Muy indicado en los niños en que la actividad de la vida vegetativa reclama la del sistema arterial; muy indicado también en adolescentes y adultos cuya circulación arterial goza de toda su plenitud de acción; menos indicado en la edad madura, en que la actividad vital se concentra principalmente en el aparato digestivo. Acónito no se adapta casi en nada en los viejos, en los que predomina el sistema venoso y con él los síntomas de una decadencia incesante e irreparable. Puede decirse de una manera más general que los sujetos que obtienen el mayor provecho del empleo de este medicamento son los de constitución sanguínea, formas atléticas, bien alimentados, vivaces, alegres, despreocupados o por el contrario que se entristecen fácilmente, inquietos, timoratos, como consecuencia de privaciones o sufrimientos que han deteriorado su constitución volviéndola más nerviosa; pero en todos ellos predomina la tez fuertemente coloreada, y generalmente los ojos y cabellos pardos o negros. “Personas jóvenes, vigorosas, congestivas, pletóricas, sensibles a los cambios atmosféricos y que caen bruscamente enfermas después de haber estado expuestas ya sea a un viento frío y seco muy intenso (por ejemplo, congestiones pulmonares de invierno), o a un calor extremo (empacho gástrico o gastrointestinal del verano)”. (Nash). “Los pletóricos y los vigorosos de corazón fuerte, cerebro activo, circulación enérgica, y que sufren una enfermedad repentina a raíz de exposición a un brusco cambio atmosférico, he aquí la clase de individuos que necesitan acónito”. (Kent). Brusquedad, violencia y rapidez de la crisis Acónito desencadena una tormenta que sube bruscamente, en extremo intensa y pasa rápido. “Los males curados por Aconitum se producen repentinamente, luego de exposición a un viento frío y seco, por ejemplo: el paciente parece estar amenazado de muerte súbita y violenta, pero cura rápidamente. En los individuos vigorosos a los que afecta, estas congestiones inflamatorias parecen ser repelidas por una reacción violenta y rápida. Por otra parte, acónito no tiene en su esencia ninguna de las manifestaciones que ordinariamente suelen seguir a una inflamación; si el enfermo cura, no le queda rastro de su enfermedad. Así podemos encontrar pruebas de su brusquedad y violencia en cada órgano del cuerpo: cerebro, pulmones, hígado, riñones, sangre, etc.” (Kent). Extrema inquietud y gran agitación con angustia terrible y miedo a la muerte La agitación muy marcada, la extrema inquietud, tan característica del remedio y que acompañan todos sus síntomas, se encuentran más a menudo en los estados violentos de su fiebre y no hay mejor cuadro esquemático de la fiebre de Aconitum que éste, dado por HERING: “Calor con sed; pulso duro, pleno, frecuente; impaciencia ansiosa imposible de calmar, el paciente está fuera de sí tirándose de un lado a otro con angustia”. Esta agitación es tan violenta como importante; es uno de los síntomas claves del remedio y no es tan característica en ningún otro remedio de nuestra Materia Médica, salvo en Rhus toxicodendron y en Arsenicum album que Nash coloca junto a acónito en lo que llamó el “TRÍO DE LA AGITACIÓN”. Junto a su extrema agitación, acónito tiene una PROFUNDA ANGUSTIA, UN TEMOR INDEFINIBLE, pero sobre todo UN GRAN MIEDO A LA MUERTE, y es ESTE TEMOR CASI MÁS QUE LA